«Sabía que nosotros significábamos poco en comparación con el universo, sabía que no éramos nada; pero el hecho de ser nada de una manera tan inconmensurable me parece, en cierto sentido, abrumador y a la vez alentador. Aquellos números, aquellas dimensiones más allá del alcance del pensamiento humano nos subyugan por completo. ¿Existe algo, sea lo que fuere, a lo que podamos aferrarnos? En medio de este caos de ilusiones en el que estamos sumergidos de cabeza, hay una sola cosa que se erige verdadera: el amor. Todo el resto es la nada, un espacio vacío. Nos asomamos al inmenso abismo negro. Y tenemos miedo.»
· Julien Green.
26.12.14
22.12.14
Del Libro del Desasosiego II
«Corren ríos, ríos eternos bajo la ventana de mi silencio. Miro hacia la otra orilla y no sé por qué no consigo soñar con estar del otro lado, ajeno a mí y feliz. Quizás porque sólo tú consuelas y sólo tú entretienes y sólo tú unges y oficias.
¿Qué misa blanca interrumpes para lanzarme la bendición de mostrarte siendo? ¿En qué punto de la danza te detienes, y el Tiempo contigo, para que de tu detenerte hagas un puente hacia mi alma y de tu sonrisa, púrpura de mi fasto?
Cisne del desasosiego rítmico, lira de las inmortales horas, arpa incierta de pesadumbres míticas —tú eres la Esperada y la Ida, la que apaga y hiere, la que dora de dolor las alegrías y de rosas corona las tristezas.
¿Qué Dios te creó, qué Dios odiado por el Dios que se hizo el mundo?
Tú no lo sabes, no sabes lo que no sabes, no quieres saber o no saber. Desnudaste de propósitos tu vida, nimbaste de irrealidad tu propio mostrarte, te vestiste de perfección y de intangibilidad, para que ni las Horas te besasen ni los Días te sonrieran, y ni en las Noches te viesen tomar la luna entre las manos para que se pareciese a un lirio.
Deshoja, oh mi amor, sobre mí los pétalos de las mejores rosas, de los más perfectos lirios, de crisantemos ☐ que huelen a la melodía de su nombre.
Y yo haré morir en mí tu vida, oh Virgen que ningún abrazo espera, que no busca ningún beso, que ningún pensamiento desflora.
Atrio, sólo atrio de todas las esperanzas, Umbral de todos los deseos, Ventana de todos los sueños, ☐
Mirador hacia todos los paisajes que son bosque nocturno y río lejano tembloroso por el reflejo constante de la luna...
Versos, prosas que no pueden escribirse, sino sólo soñarse.»
· Fernando Pessoa.
12.12.14
«La vida, espiral de la Nada, infinitamente ansiosa por lo que no puede haber.»· Fernando Pessoa.
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Frase
26.11.14
24.11.14
De La náusea.
«No tenían ganas de existir, pero no podían evitarlo: eso es todo.
[...]
Cansados y viejos, seguían existiendo de mala gana, porque eran demasiado débiles para morir, porque la muerte sólo podía venirles del exterior; sólo las melodías musicales llevan en sí su propia muerte como una necesidad interna; pero las melodías no existen. Todo lo que existe nace sin razón, se prolonga por debilidad y muere por casualidad. Me dejé ir hacia atrás y cerré los párpados. Pero las imágenes, en seguida vigilantes, saltaron y vinieron a colmar de existencias mis ojos cerrados: la existencia es un lleno que el hombre no puede abandonar.»
· Jean-Paul Sartre.
«Como todos los soñadores, confundí el desencanto con la verdad.»
· Jean-Paul Sartre.
De Trópico de Cáncer (III)
«El mundo que me rodea está desintegrándose y deja aquí y allá motas de tiempo. El mundo es un cáncer que se devora a sí mismo… Estoy pensando en que, cuando el gran silencio descienda sobre todo y por doquier, la música triunfará por fin. Cuando todo vuelva a retirarse a la matriz del tiempo, reinará el caos de nuevo y el caos es la partitura en que se escribe la realidad.
[...]
Por eso canto. Ni siquiera soy yo, es el mundo agonizante que muda la piel del tiempo.»
· Henry Miller.
19.11.14
De El yunque de las fuerzas.
«[...] También yo espero el pedregullo celeste y la playa sin márgenes. Es necesario que ese fuego comience en mí. Ese fuego y esas lenguas y las cavernas de mi gestación. Que los bloques de hielo retornen a encallar bajo mis dientes. Tengo el cráneo espeso, pero el alma lisa, un corazón de materia encallada. Carezco de meteoros, carezco de fuelles ardientes. Busco en mi garganta nombres, y algo como la pestaña vibrátil de las cosas. El olor de la nada, un tufo de absurdo, el estiércol de la muerte total. El humor ligero y rarefacto. También yo no espero sino al viento. Que se llame amor o miseria casi no logrará hacerme encallar sino en una playa de osamentas.»
· Antonin Artaud.
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Fragmento,
Poesía
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