8.10.18


De Los alimentos terrenales III


«Ella volvió los ojos hacia las nacientes estrellas. "Conozco todos sus nombres —dijo—, cada una tiene varios, y también diferentes virtudes. Su movimiento, que nos parece lento, es rápido y las vuelve ardientes. Su inquieto ardor es la causa de la violencia de su carrera, y su esplendor es el efecto. Una íntima voluntad las empuja y las dirige; un celo exquisito las quema y las consume; por eso son radiantes y bellas. 
Se mantienen unidas unas a otras por lazos que son virtudes y fuerzas, de manera que una depende de otra y esa otra depende de todas. Su camino está trazado y todas encuentran su camino. No podrían cambiarlo sin desviar del suyo a otra, ya que cada una de ellas cuida de la otra. Y elige el camino que tenía que seguir. Lo que debe hacer es necesario que lo quiera y ese camino que nos parece fatal es para ellas su camino preferido, ya que todas tienen una voluntad perfecta. Un amor ciego las guía. Nosotros dependemos de ellas porque su elección dicta las leyes. No podemos escapar"».


· André Gide.

17.9.18


«Nunca sabrás los esfuerzos que tuvimos que hacer para interesarnos por la vida, pero ahora que nos interesa, que sea como todas las cosas, apasionadamente».

· André Gide.

De Los alimentos terrenales II


«[...] Me gustaría darte una alegría que ningún otro te hubiera dado antes. No sé como dártela y, sin embargo, yo poseo esa alegría. Quisiera dirigirme a ti más íntimamente de lo que ningún otro lo haya hecho antes. Quisiera llegar contigo a esa hora de la noche en que sucesivamente hayas abierto y después cerrado muchos libros, buscando en cada uno de ellos más de lo que te pudiera revelar; esa hora en la que aún esperas; en la que tu fervor, al no sentirse ayudado, se va a convertir en tristeza. Quisiera escribir un libro del que te pareciera ausente todo pensamiento y toda emoción personal y en el que solo vieras la proyección de tu propio fervor. Quisiera acercarme a ti y que tú me amaras.

La melancolía no es sino fervor apaciguado.»


· André Gide.

De Los alimentos terrenales I


«La incertidumbre de nuestros caminos nos atormentó toda la vida. ¿Qué podría decirte? Toda elección es pavorosa cuando se piensa en ella, como pavorosa es una libertad a la que no guía ya un deber. Es un camino que hay que elegir en un país completamente desconocido que cada cual debe descubrir; pero, fíjate bien, solo puede hacerlo para sí mismo. De manera que el más incierto rastro en el África más ignorada es incluso menos incierto. Nos atraen las florestas umbrosas y los espejismos de los aún no agotados manantiales... mas los manantiales solo estarán donde nuestros deseos los hagan fluir. Porque el país solo existe a medida que lo configura nuestra proximidad y, conforme caminamos, el paisaje de los alrededores se va colocando poco a poco y no vemos el extremo del horizonte. Incluso lo que está a nuestro lado es solo una sucesiva y modificable apariencia».

· André Gide.

23.7.18


«De cualquier forma, no puedo contar más contigo en mi aflicción, ya que te niegas a preocuparte de lo que más me atañe: mi alma.»


· Antonin Artaud.


«Hemos perdido las mismas ilusiones, hemos seguido los mismos caminos.»

· Jean-Paul Sartre.


«Veo a otros que se dejan matar, paradójicamente, por las ideas o ilusiones que les dan una razón de vivir (lo que llamamos una razón de vivir es al mismo tiempo una excelente razón de morir).»


· Albert Camus.

De El mito de Sísifo VII


«Un peldaño más abajo y encontramos la extrañeza: darse cuenta de que el mundo es "espeso", entrever hasta qué punto una piedra es ajena, nos es irreductible, con cuánta intensidad la naturaleza, un paisaje, puede negarnos. En el fondo de toda belleza yace algo inhumano, y estas colinas, la suavidad del cielo, los dibujos de estos árboles, pierden al instante el sentido ilusorio con que los revestíamos, más alejados ya que un paraíso perdido. La primitiva hostilidad del mundo asciende, desde el fondo de los milenios, hacia nosotros. Durante un segundo ya no lo entendemos, pues durante siglos no hemos entendido en él sino las figuras y dibujos que previamente le aportábamos, y ahora nos fallan las fuerzas para usar ese artificio. El mundo se nos escapa y después vuelve a ser él. Los decorados enmascarados por el hábito vuelven a ser lo que son. Se alejan de nosotros. Lo mismo que hay días en los que, bajo su rostro familiar, vemos de pronto como una extraña a la mujer amada hace meses o años, quizás lleguemos a desear lo que nos deja de pronto tan solos.»


· Albert Camus.


«Si hubiera que escribir la única historia significativa del pensamiento humano, sería la de sus arrepentimientos sucesivos y sus impotencias.»

· Albert Camus.

De El mito de Sísifo VI


«¿De quién y de qué puedo decir, en efecto: "¡Lo conozco!"? Puedo sentir mi corazón y juzgar que existe. Puedo tocar el mundo y juzgar también que existe. En eso se detiene toda mi ciencia, el resto es construcción. Pues si trato de aferrar ese yo que tengo tan seguro, si trato de definirlo y resumirlo, no es sino un agua que corre entre mis dedos. Puedo dibujar uno por uno todos los rostros que sabe adoptar, también todos los que le han dado, su educación, su origen, su ardor o sus silencios, su grandeza o su bajeza. Pero los rostros no se suman. Este mismo corazón que es el mío me resultará indefinible para siempre. Nunca se colmará el foso entre la certeza que de mi existencia tengo y el contenido que intento dar a esa seguridad. Seré, por siempre, extraño para mí mismo.»


· Albert Camus.